Entorno familiar
José Antonio Medina Labrada nació Sevilla, en 1926 . Su padre, Blas Medina Martín era gestor administrativo. Brillante tertuliano literario, escribió y estrenó varias obras de teatro. Escribió con frecuencia en la prensa diaria de Sevilla ofreciendo inequívocas muestras de su prosa densa y fuerte, de su rara cultura .
Su madre, Matilde Labrada, fue maestra y directora del grupo escolar José María Izquierdo de Triana . Tenía conocimientos musicales. Cuando sus hijos Matilde y José Antonio tuvieron edad de estudiar, recibieron clases de piano y solfeo de la profesora Mercedes Muriel . Fue entonces, cuando se despertó la vocación de José Antonio.
[1]Nació en la casa de la calle Castilla nº79, en una típica casa sevillana de patio, cancela de hierro y fuente de cerámica.
[2] Gestor para asuntos de oficinas públicas. Participaba vivamente en la tertulia literaria de “El areópago”. Gran conocedor del arte dramático y de la literatura, escribió y estrenó entre otras obras “La historia de Alejandro”, “Caín”, un drama estrenado en 1923 en el teatro de la Princesa de Madrid, el entremés “Con jarabe de pico” (en colaboración con Núñez Abellán) estrenado en el teatro Moderno de Sevilla en 1910, o la comedia “Las fieras lloran”, en el Teatro Duque de Sevilla.
[3]Fernando de la Milla. Los contemporáneos, revista literaria. Año XVII, nº 847, 16 abril de 1925.
[4]Durante los años de la República sufrió un percance que denota su fuerte personalidad. Por aquel entonces, se ordenó quitar los crucifijos de las aulas. Siendo ella muy religiosa, decidió quitar el Cristo y colocar en su lugar dos grandes láminas del Cristo de Velázquez y de la Inmaculada de Murillo, ambos pintores universales sevillanos. Instruyó a sus alumnas sobre su vida y su obra. Una mañana se presentó un inspector y al ver las imágenes, inquirió a la maestra sobre aquella vulneración de las órdenes oficiales. Entonces Doña Matilde fue llamando a sus alumnas para que relataran delante de aquel señor cuanto sabían sobre Velázquez y Murillo. El inspector no pudo objetar nada, pero a la salida de clase la esperaron, y arrancando de su cuello una gruesa cadena de oro con medallón, la tiraron al suelo, creyendo en aquel trance que la degollaban.
[5]Fernando Labrada retrató a Mercedes Muriel en el óleo “Mercedes”, nº de catálogo 254, año 1934-35. Mercedes Muriel enseñaba piano a Matilde, hermana de José Antonio, pero quien demostró ya una verdadera pasión por estudiarlo fue José Antonio, entonces el menor de los hermanos.
José Antonio Medina Labrada fue sobrino del pintor, grabador y restaurador español Fernando Labrada Martín (1888-1977).
Infancia
José Antonio Medina Labrada cursó la Enseñanza Primaria en el colegio San Fernando de Sevilla. En junio de 1938 ingresó en el Instituto San Isidoro de Sevilla -Hermanos Maristas-, para estudiar bachiller. Fue un alumno estudioso y destacado, obteniendo siempre las máximas calificaciones.
Paralelamente seguía los estudios de música. Al comienzo, de forma privada en su casa. En junio de 1936, con 9 años y preparado por Mercedes Muriel, se examinó por libre de los cuatro cursos de solfeo y de los dos primeros de piano. Entró en el Conservatorio de Sevilla, quedando inscrito en la clase de Doña Clara Peraltó, con quien realizó toda la carrera. En junio de 1942, con 15 años, terminó brillantemente la carrera de piano y comenzó a dar sus primeros recitales. Ya entonces poseía cualidades que llamaban poderosamente la atención: una recia técnica pianística, una fina sensibilidad musical y entusiasmo en su forma de interpretar.
Juventud
Aunque para José Antonio la vocación musical era clara e irrenunciable, sus padres no confiaban en que la carrera de músico fuera un buen porvenir. Por eso, tras realizar el Examen de Estado de Bachiller, en septiembre de 1944 se matriculó en la Facultad de Letras de Sevilla para cursar Magisterio. Simultáneamente condichos estudios, dio recitales en capitales como Sevilla, Badajoz o Málaga. En esta última ciudad ganó por unanimidad el Premio Barranco que la Sociedad Filarmónica de dicha ciudad convocaba cada 5 años.
En verano de 1945 ganó las Oposiciones para el ingreso al Cuerpo de Maestros del Estado quedando el sexto a nivel nacional. No obstante, pidió una excedencia y siguiendo su fuerte vocación, en 1946 se trasladó a Barcelona para ampliar su formación musical.
Estudios de Virtuosismo en Barcelona. Italia
En Barcelona estudió con el Mtro. Frank Marshall (1883-1959) y posteriormente en el Conservatorio Superior Municipal con Carlos Pellicer, donde en 1951 obtuvo el Diploma de Virtuosismo con Mención de Honor. Al mismo tiempo trabajó Contrapunto, Fuga y Composición con el Mtro. Joaquín Zamacois (1894-1976), realizando sus exámenes con gran brillantez y presentando sus obras musicales para Piano, Canto y Piano, Corales y una Sonata
[6] Fernando Labrada Martín, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1934. Fue vocal del Patronato del Museo del Prado, catedrático de la Escuela de Bellas artes de San Fernando de Madrid y director de la Academia de España en Roma.
[7] Norberto Almandoz. Crítico de ABC. 7 de febrero 1944:“Fruto de su aplicación y admirable constancia son el recio mecanismo y la técnica pianística adquiridos, que le permiten abordar obras de dificultad y estilo dispar, como son las que en su programa figuraban. Dotado de sensibilidad musical bien orientada, el entusiasta y modesto pianista interpretó: I.-Sonata Claro de luna de Beethoven, Sonata en Mi m Grieg. II.- 2 Mazurcas de Chopin. Invitación al vals de Weber. En las alas del canto, Mendelssohn-Liszt. Rapsodia húngara nº 2 de Liszt.III.- Cubana de Falla. En la feria y Al torneo de Luis Mariani.”
para Flauta y Piano, algunas de las cuales, como la Humoresca o el Impromptu, tuvieron muy buena acogida de la crítica y del público. Fue calificado con el número uno en los cursillos que impartió en Barcelona el célebre pedagogo húngaro Béla Siki (1923).
En 1952, becado por el Ayuntamiento de Barcelona marchó a Siena para perfeccionar piano con el Mtro. Guido Agosti(1901-1989) en la Academia Chigiana. Posteriormente se trasladó a Nápoles donde trabajó con el Mtro. Paolo Denza (1893-1955).
Joven Profesional
A su regreso de Italia dio recitales en Barcelona, Sevilla, Palma de Mallorca, Granada y otras capitales españolas.
Infatigable lector y ávido estudioso, antes de cumplir los 30 años ya poseía un repertorio fuera de lo común que incluía un número cuantioso de las obras más representativas de la literatura pianística universal, desde los clavecinistas hasta el siglo XX.
Muy interesado y abierto a los nuevos lenguajes musicales, adquirió un amplio repertorio de compositores contemporáneos, algunos de ellos no muy prodigados entonces (Auric, Honegger, Ibert, Poulenc, Bartók, Hindemith, Khachaturian, Caggiula, Casella, Malipiero, Respighi, Pick- Mangiagalli).
Siempre dedicó un apartado importante a los compositores españoles, tocando una gran representación de la obra de Albéniz, Falla, Granados, o Turina. Pero también difundió la obra de maestros entonces menos conocidos como Manuel Castillo, Halffter, Mariani, Palau, Mompou, Rodríguez Albert, P. Donosti, Usandizaga, Beobide, Garbizu o Escudero.
En julio de 1954 ganó la Medalla de Plata en el I Concurso Internacional Ars Nova de la Ciudad Condal, conocido años después como Concurso Internacional María Canals.
Catedrático en San Sebastián
En 1955 alentado por el compositor y musicólogo D. Norberto Almandoz (1893-1970), natural de Astigarraga, a la sazón Canónigo Maestro de Capilla y Primer Organista de la Catedral de Sevilla, se presentó a las oposiciones a Cátedra convocadas por el Excelentísimo Ayuntamiento de San Sebastián.
Recitales. Repertorio con orquesta.
Desde entonces, simultaneó su actividad como Catedrático de piano en el Conservatorio Municipal de Música de San Sebastián, con numerosos recitales y giras por diversas regiones de España y actuaciones con orquestas, como la Sinfónica de San Sebastián, la Orquesta de Granada o la Orquesta Bética Filarmónica de Sevilla, de las que fue solista en numerosas ocasiones.
Fue así como en años consecutivos tocó el concierto en Fa m. de Bach, los dos conciertos de Mendelssohn, los dos de Ravel, el nº1 de Tchaikovski, el de Schumann, el concierto en Fa de Gershwin y el de Khachaturian en diferentes giras, siendo este último y el de mano izquierda de Ravel, primera audición en San Sebastián. Mención especial merece su interpretación del “Concierto Vasco” de Francisco Escudero.
¿Tenía autores preferidos? No. Procuro que mis programas sean eclécticos. En todas las escuelas y en todas las épocas hay cosas muy buenas. Efectivamente, en sus recitales se podía oír desde William Byrd a Béla Bartòk, de Federico Mompou a Tomás Garbizu.
Elaboraba los programas en tres partes, dedicando la primera a los compositores barrocos y clásicos; la segunda parte a los románticos, y la tercera parte a los compositores españoles, impresionistas y contemporáneos.
No desdeñó la ocasión de abordar la música de cámara cuando se dio la circunstancia. Formó dúo durante varios años con el violinista Eduardo Hernández Asiain (1911-2010)con quien hizo giras de conciertos por las Sociedades Filarmónicas españolas. Tocó con diferentes agrupaciones de cámara (trío de trompa, flauta y piano- dúo de flauta y piano- dúo de canto y piano). La agrupación de trompa, flauta y piano junto a Juan Manuel Gómez de Edeta y Teodoro Martínez de Lecea, le impulsó a escribir una obra para dicha formación, Introducción y Movimiento, que se dio a conocer en numerosos recitales en el País Vasco.
Discografía
En 1967 grabó un disco para Columbia con obras del compositor José María Beobide (1882-1967), con motivo de sus bodas de oro: Intermezzo sinfónico cromático, Seis canciones burgalesas, Gavota y En Igueldo.
En 1972 grabó para Edigsa el disco “EuskalDantzak” con obras de Tomás Garbizu (1901-1989): Aurresku, Hirudantza, San juan Zortzikoa, Mutildantza, ZortziDantza, Sagardantza,BordonDantza.
Enseñanza a los seminaristas. Pianista colaborador del Orfeón Donostiarra
Siendo ya catedrático del Conservatorio, fue también profesor de música para los seminaristas durante varios años, dejando también allí un gratísimo recuerdo.
Entre los años 1962 y 1966 colaboró como pianista con el Orfeón Donostiarra, siendo Juan Gorostidi (1900-1968) su director. Especial recuerdo merece el montaje para los estrenos de “La Atlántida”, obra póstuma de Manuel de Falla, en Madrid, Granada, Santander, San Sebastián, Londres, Edimburgo y Lucerna.
Secretario del Conservatorio. Clases de Historia de la Música y Estética.
Entre 1960 y 1975 ocupó la Secretaría del Conservatorio Municipal de Música de San Sebastián, promoviendo desde dicho puesto la actuación en la ciudad de muchos jóvenes artistas nacionales y extranjeros.
Además de su Cátedra de Piano, impartió desde 1962 y durante más de 10 años las asignaturas de Historia de la Música y Estética. No existiendo por aquel entonces libros de texto editados para estas materias, escribió sus propios libros de Historia y Estética, así como el de Formas Musicales y Análisis de las Sonatas de Beethoven.
[8]Diario Balear. Vis a Vis. Entrevista a J.A. Medina Labrada por A. con motivo del recital de 1954 que dio en Palma, Sección literaria Juan Alcover.
[9] Archivo familiar.
Hombre enciclopédico pero modesto y discreto, de gran capacidad didáctica y fino humor,el magisterio que impartió en sus famosas clases colectivas ha dejado un recuerdo imborrable entre quienes tuvieron la fortuna de recibirlas.
En dichas clases se fraguó la creación de la Asociación de Alumnos del Conservatorio, que José Antonio Medina Labrada propició y apoyó, y que resultó ser un instrumento muy válido para dar a conocer a los nuevos valores que de todas las aulas iban surgiendo.
El clavecín y su repertorio
José Antonio Medina Labrada, hijo de su tiempo, tenía entre su enorme repertorio muchas obras de los clavecinistas barrocos que incluía en sus recitales de piano.
En 1978, tuvo su primer contacto con el Clavecín con motivo de la inauguración de la Casa Anchieta en Azpeitia, donde ofreció una serie de sonatas de Compositores Vascos del S. XVIII.
A partir de este evento dio con gran éxito numerosos recitales de clavecín. Esto contribuyó claramente a difundir este instrumento entre el público y a concienciar a los programadores de conciertos sobre la importancia de la recuperación de los instrumentos históricos. Comenzaba así la divulgación del repertorio en el propio instrumento para el que había sido concebido.
Amante de todas las Artes. Poeta y Compositor.
José Antonio Medina Labrada era poseedor de una gran memoria y una vasta cultura que le permitió leer a los clásicos en el latín aprendido en sus estudios de bachiller. Apasionado por todas las artes, gran conocedor de la Historia, el intelectual y el artista se mezclaban en un trabajador incansable, metódico y ordenado.
Poeta en su tiempo libre, con una producción exhaustiva reunida en 4 volúmenes, dejó el primero de ellos, “Horas sin meta”, preparado para su edición.
Como compositor dejó un número considerable de obras. Algunas de ellas se dieron en concierto y recibieron muy buena acogida de público y crítica. En enero de 1984, como homenaje póstumo, se estrenó su Cantata Alegrémonos en el nacimiento de Cristo en orquestación de Tomás Aragüés (1935 -2022).
[10] J.A.M.P., Diario Vasco, “A José Antonio Medina”, octubre de 1983. “…en modo alguno podremos olvidar las distintas generaciones que hemos pasado por sus sabias manos y total dedicación a la docencia. A nosotros nos tocó vivir con él una etapa verdaderamente estupenda, yaque de su clase de Historia y Estética, admirablemente impartida, surgió la idea de formar la Asociación de Alumnos del Conservatorio, y encontramos siempre en él, aliento y palabras edificantes, cuando en algún momento podían flaquear nuestras ilusiones. Recordamos su apoyo incondicional al primer Certamen Nacional de Piano, sus intentos por colaborar desinteresadamente en la programación de conciertos dados exclusivamente por alumnos, sus orientaciones para la confección de la primera revista “Ecos Musicales”. El Conservatorio de Música de San Sebastián ha perdido a uno de sus mejores profesores y además a una de sus mejores personas”.
[11]Constaban en su repertorio de concierto obras de Mateo Albéniz, Bach, W. Byrd, Cimarosa, Couperin, Daquin, Mateo Ferrer, Frescobaldi, Gibbons, P. Larrañaga, J.A. Lonbide, Lully, P. Martini, Matheson, Pasquini, Rameau, P. Rossi, Scarlatti, Blas Serrano, P. Soler, Telemann yTurini.
Murió inesperadamente en San Sebastián, a la edad de 56 años, el 16 de septiembre de 1983. Dejó huella en todos los que le conocieron, tanto académica como personalmente, por su sabiduría, por su trato afable y por la finura de su espíritu.
Nota: Desde septiembre de 2022 los manuscritos de sus obras y diversa documentación se encuentran en el Archivo de Música Vasca Eresbil.